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Manual exprés de la obra “sombra cero”

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Manual exprés de la obra “sombra cero”

Mientras el mundo planta, nosotros perfeccionamos el arte de despejar sol a pala.

“La Municipalidad niega; la cámara no.”

En casi cuatro años de gestión, San Juan Nepomuceno inventó una política climática de vanguardia: no plantar nada. Mientras las grandes ciudades compiten por sumar hojas y bajar grados, aquí apostamos por la ciencia del horno urbano. Resultado: veredas a 200 °C y la certeza de que el calor no se combate con árboles, sino con fe y ventilador.

El intendente Derlis Molinas (ANR), aquel que en campaña se autodefinía “trabajador”, perfeccionó un nuevo oficio: el obrajero urbano. Su especialidad: la obra de desaparición. En vez de poda técnica, traslado o reposición, aplicó su solución estrella: topadora terapéutica. ¿Que los vecinos del barrio San Luis criaron sombra a puro termo y paciencia? Tranquilos: llegó la modernidad y les devolvió sol directo, sin intermediarios.

La tendencia global habla de arborización y de “recuperar lo destruido por siglos”. Aquí preferimos agilizar el trámite: evitar tener que recuperar. Y si alguien pregunta por el plan verde, sí lo hay: es minimalista, cabe en un tuit y se ejecuta en minutos. Menos árboles, menos problemas (y, de paso, menos pájaros que “ensucien”; qué molestia).

Con pasado polémico en temas ambientales —según denuncias vecinales—, la administración volvió a dar cátedra: si un árbol da sombra, estorba; si convoca comunidad, compite; si lo plantaron vecinos, peor: gratis y participativo ofende al manual del trámite.

¿Existe una “obra” que justifique el atropello municipal a la naturaleza? ¿No se puede compaginar el “progreso” con la naturaleza? Próxima innovación municipal: cuando el verano derrita, se testeará la sombrilla comunitaria. Y, si funciona, quizá —solo quizá— volvamos a ese invento subversivo y barato que las ciudades serias llaman árbol.

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