Otro caso de intento de apropiación política de obras nacionales vuelve a ponerse en evidencia en San Juan Nepomuceno, departamento de Caazapá. El intendente municipal Derlis Molinas (cartista) apareció en sus redes sociales presentándose como el “gestor” de una obra correspondiente al programa nacional “Semillas del Futuro”.
No es la primera vez que ocurre algo similar. Días atras ya había sucedido lo mismo con el Plan 1000, impulsado por el Ministerio de Obras Públicas y Comunicaciones (MOPC), un proyecto de infraestructura vial que se ejecuta en todo el país y que, sin embargo, también fue presentado en su momento como fruto de gestiones propias.
Los antecedentes, sin embargo, cuentan otra historia. El programa fue lanzado oficialmente el 3 de julio de 2025 en la Gobernación de Caazapá, con presencia del ministro Walter Gutiérrez, del gobernador Cristian Acosta, del diputado Avelino Dávalos y de otros intendentes del departamento. El proyecto, además, beneficia a varias localidades y comunidades del país, no a un solo municipio.
Nada de estos antecedentes aparece en la publicación del jefe comunal. En su lugar, se ven fotos, palabras grandilocuentes y la ya conocida narrativa del “yo gestioné esto”. Un relato que intenta simplificar procesos institucionales complejos para convertirlos en un logro personal.
Se trata de una práctica cada vez más frecuente: obras públicas convertidas en propaganda electoral. Se borran los antecedentes, se ignoran los esfuerzos institucionales y se construye una versión de los hechos en la que un solo funcionario aparece como protagonista absoluto.
La ciudadanía merece algo mejor que eso. Merece información completa, memoria institucional y autoridades que comprendan que la gestión pública no es una plataforma de autopromoción.
Porque cuando las obras públicas se utilizan como trofeos políticos, lo que se debilita no es solo la verdad. También se debilita la confianza en las instituciones.