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Agua retenida por miserias políticas

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Agua retenida por miserias políticas

La falta de agua en el barrio Corazón de Jesús dejó de ser una urgencia técnica para convertirse en una vergüenza política. Pese a la emergencia declarada y al dinero disponible, el intendente sigue sin actuar. Todo indica que el acceso al agua está siendo bloqueado por miserias partidarias.

Por: Antonio Caballero

En San Juan Nepomuceno, especialmente el barrio Sagrado Corazón de Jesús, los vecinos no solo cargan baldes: cargan también con la negligencia de sus autoridades. Seis meses después de haberse declarado la emergencia sanitaria por falta de agua, con fondos millonarios disponibles y autorización legal para actuar de forma inmediata, el intendente colorado Derlis Molinas sigue sin perforar el pozo prometido.

La situación ya no es solo crítica, es vergonzosa. En la escuela del barrio, las cocineras se ven obligadas a usar agua de lluvia para limpiar los utensilios con los que alimentan a los niños. ¿Qué clase de gestión permite esto? ¿Hasta qué punto se puede empujar al pueblo sin que estalle?

Trascendidos indican que el intendente estaría trabando el proyecto por una disputa política con el presidente de la Junta de Saneamiento. Si eso es cierto, hablamos de una bajeza inaceptable: están usando la sed del pueblo como arma de guerra partidaria. Están castigando a una comunidad entera por diferencias entre caudillos.

El acceso al agua potable no puede depender del capricho de un político ni de una interna colorada. La emergencia no admite excusas, ni cálculos, ni enemistades. Cuando el poder se convierte en obstáculo para lo esencial, deja de ser autoridad para convertirse en problema.

La ciudadanía debe exigir lo que le corresponde. Y quienes hoy retienen el agua por venganza o desidia, mañana tendrán que responder. Porque no se juega con la necesidad. Porque no se lucra con la sed.

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